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domingo, 28 de octubre de 2012

ARABESCOS )( Fuente Arabe y Poesia )(



En todas las grandes civilizaciones 
es posible encontrar rastros que muestran 
el papel relevante que ha jugado el agua
en la historia de la humanidad.


Fuente en Arabe




El sonido de la fuente
mezclado con la fresca brisa,
va despejando mi mente
de un dolor que martiriza.

 El sonido relajante
que hace el agua al caer
junto al paisaje exuberante
alegra el atardecer.
 


El sonido de la fuente
vitaliza mi existencia,
va relajando mi mente
y me colma de paciencia.

Suena fuente, sigue sonando
no apagues nunca tu chorro
que al escucharte goteando
cuantas penas yo me ahorro,

Sigue amiga en tu goteo
sigue, no me desampares,
reviviendo mis deseos
y alejando mis pesares.

Autor
 Alejandro José Diaz Valero



EL COLOR DEL AGUA

Las fuentes de jardín 
un elemento decorativo que además 
crea un microclima en tu jardín.

A lo largo de la historia
 las fuentes se usaron en los jardines
como vemos en la Alhambra o en 
los Jardines de Neptuno
 en, Los Reales Alcázares de Sevilla 
o en los jardines del Palacio de Versalles.



El sonido del agua de una fuente 
es relajante y armonioso, 
tal vez por eso los árabes usaban tanto 
las fuentes en los jardines.
 Los jardines de influencia árabe 
se pensaban para recrear los sentidos,
 las fuentes lograban unir la belleza
 con el murmullo mágico del agua.


Las fuentes de jardín
 hoy se fabrican en una amplia variedad de diseños, 
tamaños y materiales. Desde las más grandes
 hasta fuentes para jardines pequeños.
  Las fuentes de jardín son ideales
 para crear espacios personalizados 
en el jardín, 
donde esté la fuente irá la mirada.


La fuente es un lugar estratégico en el jardín,
 ya que según el tamaño la evaporación del agua
 crea un microclima en la zona circundante.



¿Qué es el Mundo? 
Una parte pequeña del espacio
 ¿Qué es la ciencia? Palabras. ¿
Y qué son las naciones,
 las flores y las bestias? Sombras. ¿
Y tus continuos, tus inquietos cuidados? 
Sí lo nada en la nada.
Se nos da un breve instante

 para gustar del agua
en este ardiente páramo.
Ya el astro de la noche palidece.
La vida va a llegar a su término: 

el alba de la Nada.
Vamos, pues, date prisa.






viernes, 5 de octubre de 2012

ARABESCOS )( MESAS de Forja decoradas con CERAMICAS




El mosaico puede considerarse como una forma extraña de arte. 
Al igual que la pintura, el arte del mosaico es un arte realizado
 en 2 dimensiones. Y como la pintura también, es un arte que permite obras de grandes tamaños. Sin embargo,
 la diferencia de materiales utilizados y sus colores 
hacen que los resultados sean 
fundamentalmente distintos.




Los pequeños trozos de piedra utilizados en los mosaicos,
a diferencia del trazo continuo de la pintura, 
transmiten una sensación más primitiva, más artesanal, 
más rica en matices en gran parte debido, curiosamente,
 a sus pequeñas imperfecciones.


La técnica del mosaico proviene de un perfeccionamiento 
del primitivo pavimento que se hacía con guijarros 
y se denominaba con el término griego de lithostrotos 
("preparado con piedras").
Por su parte el tipo de mosaico más común
 o mosaico de teselas (opus tesselatum) 
está realizado a partir de pequeñas piezas talladas 
en forma más o menos semejante a un pequeño cubo.




La palabra tesela viene del latín tesserae, 
que a su vez viene del griego tesse?e?, 
que significa cuatro, 
por los cuatro lados de que normalmente consta. 
Cada pieza de un mosaico, 
cada tesela, se distingue como elemento diferenciado 
dentro del motivo general;
sin embargo, cuando se combina con otras piezas 
y se contempla a cierta distancia,
 el conjunto cobra un potente significado decorativo,
 y los puntos diferenciados de color
 se mezclan en la retina formando una imagen 
sugerente mezcla de colores naturales,
 de la tierra, que dan ese aire sobrio, de solidez,
 pero donde se aprecian texturas increíbles.




Las pequeñas piezas se elaboran frecuentemente a partir 
de materiales como el mármol y otras piedras calcáreas,
 pero se han usado también piedras semipreciosas, 
pasta vítrea o, en ocasiones han sido forradas 
de finas láminas de oro o plata. 
El mosaico es una forma de decoración arquitectónica, 
diferente de otras formas de taracea o incrustación,
 como por ejemplo las de madera, que suelen aplicarse
 a objetos movibles y, por consiguiente,
 pertenece a las artes decorativas.




El tiempo requerido para la realización de los mosaicos
 es muy largo y por lo tanto el arte de elaborarlos
 no dejaba de ser un trabajo costoso y normalmente
requería el encargo de un mecenas muy rico.
 De este modo, el resultado, 
la selección del tema y el estilo reflejaban la política,
las costumbres de la época y el gusto del mecenas 
con mayor realismo que otras artes.




Los mosaicos primitivos 
estaban hechos con cantos rodados y no con teselas.
 Los cantos, de tamaños uniformes y en una gama 
de colores desde el blanco hasta el negro, 
eran recolectados en las playas y en las orillas de los ríos.
 Y se usaban, sin ser cortados ni manipulados, 
para hacer dibujos en los suelos. Con esta técnica,
 aparentemente simple y limitada, los artesanos griegos
eran capaces de elaborar diseños complejos, 
usando cantos entre uno y dos centímetros de diámetro
 y delimitando áreas con minúsculas
piedras de color negro.




Suele asignarse la autoría de los primeros mosaicos
de guijarros a los griegos, aunque bien es cierto
que los asirios, los egipcios y los persas también 
conocían esta técnica.

Los primeros ejemplos surgieron en Anatolia
 (parte occidental de la actual Turquía) 
en el siglo VII u VIII a.C. 
En las excavaciones realizadas en Gordium 
se encontraron mosaicos sin imágenes, 
dibujos sencillos de temas geométricos, 
de color blanco, negro, azul y rojo oscuro.




Hacia el siglo IV a. C. se añaden al repertorio cantos rodados pintados artificialmente en rojos, verdes, grises y púrpuras,
 como es el caso de La caza del león, del 300 a. de C. 
en Pella, antigua capital de Macedonia.
Estos "mosaicos de piedrecitas" eran muy populares y se encontraban a menudo en los centros de influencia 
de la época como Atenas, Esparta, Sicilia o Assos.




La piedra resultaba decorativa, económica y duradera.
Probablemente no se utilizarían inicialmente sobre superficies verticales porque no existían medios adecuados para asegurar las piedras y por lo tanto los mosaicos murales fueron una rareza.
También es verdad que el que no haya prácticamente rastro de mosaicos verticales en la antigüedad se puede deber a que estaban más expuestos a su desaparición debido a que las piezas tienden a desprenderse y caer por la acción del tiempo o a la simple destrucción de los muros que las albergaban.




Los primeros mosaicos de teselas que conocemos se produjeron a finales del siglo III a.C. o principios del siglo II a.C. en la ciudad 
de Pérgamo (en la actual Turquía, próxima al mar Egeo). 
En el recinto palaciego del Rey Eumenes un artista conocido 
con el nombre de Hefaisto usaba fragmentos de vidrio,
 combinados con piedra natural y 
hasta había dejado su firma impresa.




Una corriente importante en los inicios del mosaico greco-romano fue considerarlo como una simple imitación de la pintura y despertaba mayor admiración cuanto más se aproximaba el artesano a los efectos que conseguía el pintor con su pincel. Para ello se utilizan teselas sumamente reducidas (de unos pocos milímetros de lado) y se buscaban las máximas gradaciones de color. Esta técnica se designaba en la Antigüedad como opus vermiculatum, por la flexibilidad lograda.




Es una concepción que requiere una gran habilidad técnica. 
Un ejemplo es el trabajo del mosaiquista llamado Sosos 
de Pérgamo. Este artista realizó el mosaico que se conoce con el nombre de Las palomas, que está compuesto con teselas muy pequeñas: ¡sesenta teselas ocupan el espacio de un centímetro cuadrado! Los griegos apreciaban esta técnica, particularmente en la época helenística, pero los romanos la llevaron a su pleno desarrollo y sus obras se consideran como
 la expresión más alta de este arte.










lunes, 3 de septiembre de 2012

ARABESCOS )( Caligrafias en Mosaicos)( Platos y Cuadros )


)(  ARABESCOS  )( 
)( Caligrafias en Mosaicos )(
 )( Platos )(


WA LA GALIBA ILLA LLAH
)( Y no hay mas vencedor que Allah )(


La escritura cúfica como recurso ornamental
El kúfico -uno de los más antiguos estilos, originario de la ciudad iraquí de Kufa- dibuja letras de proporciones perfectas. El farsi, que alcanzó su apogeo en la antigua Persia, la India y Turquía, perfila letras colgantes. El nasj, por su bordado rítmico de los caracteres, es la forma comúnmente utilizada para escribir el Corán. Y el Ruqa'a es el diseño más popular para componer manuscritos de caracteres geométricos y curvos.



La inicial prohibición islámica de representar personas y animales llevó al artista musulmán a desarrollar diversas formas decorativas, como la epigráfica. De hecho, la caligrafía es el único arte especialmente árabe del Islam, pues se basa en la forma de las letras de su alfabeto, que es la expresión máxima de la estética musulmana.


Han coexistido dos grandes tipos de escritura en el mundo musulmán: el estilo cúfico, de carácter sobrio, con trazos rígidos y angulosos, y el nasjí, una especie de escritura cursiva, mucho menos solemne que la cúfica.


A pesar de que ambos estilos aparecen como recurso decorativo desde los primeros tiempos del Islam, es sin duda la escritura cúfica, cuyo nombre proviene de la ciudad iraquí de Kufa, 














con su conjunto de formas rectilíneas y angulosas, la que ofrecía un valor más estético y monumental. Desde los primeros tiempos y hasta el siglo XII fue la única escritura empleada en la decoración arquitectónica, aunque también se utilizó con frecuencia para la caligrafía del Corán.






















Con el curso del tiempo, y en torno al siglo X, el estilo cúfico inició un proceso de enriquecimiento y desarrolló una alta complejidad. Se incorporaron en los extremos superiores de sus trazos verticales o en las letras finales de las palabras unos motivos florales de gran elegancia, originándose así al llamado cúfico florido.



De hecho, el estilo cúfico dio lugar a algunas variantes, que no sólo se utilizarían en la ornamentación de los edificios sino también en las artes del libro.



 Desde los primeros siglos del Islam han coexistido dos estilos de escritura: el cúfico, que se distingue por la naturaleza estática de las letras, y una especie de escritura cursiva, el "Nasji", con formas de fluidez variable. Dentro del cúfico encontramos el estilo de caligrafía propio de Al-Andalus; algunas fuentes árabes (Abu Haiyan al-Tawhidi, Ibn Jaldun e Ibn al-Sid de Badajoz, entre otros) suelen mencionar en sus respectivos tratados, la caligrafía andalusí como un estilo independiente y particular, aunque no precisan qué características formales le corresponden.



Todos ellos se refieren al cúfico cordobés de época omeya, aunque Ibn Jaldun hace referencia también a la cursiva andalusí. Sobre la caligrafía de Al-Andalus, este sabio teoriza: Al-andalus se ha distinguido por el poder de los omeyas, los cuales se caracterizaban por haber desarrollado la civilización urbana, las artes y la caligrafía, la cual llegó a definirse como una tipología caligráfica propiamente andalusí.



Sin embargo, en al-Andalus, el poder árabe se extinguió y con la posterior mezcla de costumbres y artes, como consecuencia de la decadencia de la civilización urbana (que este filósofo sitúa dentro de la historia del Occidente islámico, en el hundimiento de la cultura andalusí), la caligrafía llegó a ser realmente mala e imperfecta.


Para la caligrafía arábica, la escritura utiliza el cálamo caña cortada con una punta doble-, con el que traza líneas precisas y con frecuencia entrelazadas. En palabras del neoplatónico Al-Tawhidi (m.c.1010), la función del cálamo no es otra que plasmar en las mejores condiciones posibles una bella caligrafía, puesto que el instrumento del calí grafo no tiende a aislar los signos, sino que los integra en un ritmo continuo sin que se alineen en un mismo plano trazos diferentes.


Aquí reside el encanto de la caligrafía arábica, en el modo en que es capaz de combinar la forma específica de cada letra con la fluidez del conjunto.












Así pues, el cálamo tiene, por un lado, la virtud de grabar los secretos y expresar con claridad las ideas como el sabio más elocuente, mientras que por otro, es elogiable su capacidad para traducir lo invisible e informar acerca de lo oculto.













La caligrafía se considera la más noble de las artes, puesto que da forma visible a la palabra revelada del Corán. Puede decirse que nada ha plasmado mejor el sentido estético de los pueblos musulmanes que la escritura arábica, pues ésta sabe combinar la geometría con el ritmo, polos entre los que se mueve este arte.












 En palabras de Ibn Jaldun: " la caligrafía es un arte noble, ya que la escritura es una de las características que diferencian al ser humano de los animales",












definiendo seguidamente este arte como el segundo nivel en la escala de expresión lingüística, es decir, como simple escritura: los trazos que dibujan las palabras percibidas por el oído y que expresan, a su vez, un contenido del alma.











Para el sabio andalusí Ibn Al-Sid de Badajoz (1052-1127), la caligrafía hay que definirla como "el procedimiento que permite transmitir el lenguaje por medio de la escritura siguiendo una serie de técnicas cuya finalidad es conseguir una letra clara, sólida y hermosa".















El filósofo árabe Abu Hayyan al-Tawhidi, recoge una extensa gama de opiniones, atribuidas a los sabios griegos, que nos acerca a la dimensión espiritual que alcanza la caligrafía: para el geómetra Euclides, ésta es una geometría espiritual que se manifiesta como instrumento corporal.















El poeta griego Homero la define como "algo que el intelecto manifiesta en el cálamo a través de los sentidos; cuando el alma se encuentra frente a la caligrafía, ama en ella el primer elemento (el Intelecto)".












La caligrafía como enlace con el mundo espiritual es puesta también en boca de Platón, que dice: "el cálamo es la cadena del intelecto, la caligrafía es el regocijo de los sentidos y el deseo del alma es percibir a través de ella".












A Aristóteles también se le adjudica un concepto de caligrafía acorde con su teoría de la causalidad: "el cálamo es la causa agente, la tinta es la causa elemental, la caligrafía es la causa formal y la elocuencia es la causa final", dice el filósofo, destacando el valor de la caligrafía como vehículo de la elocuencia.












Vemos también cómo la caligrafía adopta la función de transmisora del conocimiento: tiene el poder de separar las ideas, recomponerlas y preservarlas como si de las perlas de un collar se tratase. Ibn Jaldun se inclina del lado de la función comunicativa de la escritura.
 
)(  ARABESCOS  )( 
)( Caligrafias en Mosaicos )(
 )( Cuadros )(

 

"la caligrafía es expresión evidente de la palabra y el discurso, lo mismo que ambos son expresión de las ideas que contienen el alma y el pensamiento, por lo que ambos deben ser signos perfectamente claros".


La escritura traslada el pensamiento desde la letra escrita al discurso oral, grabándose en la imaginación, y desde el discurso oral a las ideas contenidas en el alma.


Esta adquiere así la facultad de pasar de una denotación a la idea denotada sin interrupciones, que es en lo que consiste la reflexión intelectual, explica Ibn Jaldun.


De esta manera, la superioridad de la escritura frente al lenguaje oral, es resaltada por los sabios al ser ésta perdurable, trasladar las noticias y las ideas a gran distancia y conservarlas para el futuro.



"Hay que empezar aprendiendo lo más difícil 
para luego llegar a lo más fácil"




















El hombre es solo un títere que el Destino maneja a su antojo. El Destino nos empuja al tablado del mundo, pero cuando siente Hastío no duda en arrojarnos al cajón de la Nada.






El Destino, que con todo termina, acabar puede con tu alma y la mía. Vaciemos ya las copas y vamos a tumbarnos en el césped, pues pronto sobre nuestras cenizas ha de crecer la hierba.



Si ha sido Dios el que creó los seres, ¿Por qué tan pronto tiene que destruirlos? Si son feos e imperfectos, ¿quién tiene la culpa? Y si bellos y buenos, ¿para qué aniquilarlos? No pretendas Khayyam, descifrar el enigma de la Vida, que es sólo una ficción. Lo eterno es una copa llena de burbujas; tú eres una. Goza, no pienses en el cielo o el infierno.




Cuando hayamos partido sin dejar ningún rastro el sol no cambiará sus leyes ni sus ciclos; ya vivió sin nosotros innumerables siglos y no para deleitarnos luce su ardiente astro.


La tierra es un mosaico de dioses y creencias, de clérigos, profetas, sacros libros y textos: impiedad, fe, pecado, son sólo los pretextos que los hombres invocan al luchar como fieras.